Solo 3 de cada 10 mypes peruanas están listas para el comercio digital
El 72% de las mypes en Perú carece de capacidades digitales, mientras eventos como Cyber Wow crecen más del 160% por edición, según IAB Perú y el Observatorio PRODUCEmpresarial.
Solo 28% de las micro, pequeñas y medianas empresas (mypes) peruanas cuenta con planes y herramientas que permitan una integración efectiva al comercio electrónico; el 72% restante no está preparado, según un informe de IAB Perú. Esta cifra explica por qué las grandes campañas de e-commerce crecen rápidamente mientras la base productiva difícilmente las aprovecha. En términos de magnitud, las mypes no son un actor marginal: el Observatorio PRODUCEmpresarial reporta que constituyen 99,3% del universo empresarial y generan 89,1% del empleo privado formal. Este desajuste entre demanda digital y oferta empresarial es el dato elemental del que parten las decisiones públicas y privadas de los próximos años.
La brecha en cifras
El diagnóstico cuantitativo es claro y no admite atajos retóricos: 72% de las mypes no está preparada para el comercio digital, según IAB Perú, mientras que las mypes representan 99,3% del total de empresas y aportan 13,6% de las rentas empresariales, según el Observatorio PRODUCEmpresarial. Ese 89,1% de empleo privado formal que generan las mypes convierte la brecha digital en un problema de inclusión laboral y competitividad. La consecuencia no intencionada es doble: por un lado, concentración de ventas en empresas ya digitalizadas; por el otro, pérdida de ingresos y empleo en sectores vulnerables. Vemos aquí la clásica dispersión del conocimiento: las soluciones tecnológicas existen, pero no llegan homogéneamente a quienes las necesitan.
¿Cómo impacta esto en el mercado peruano?
El mercado muestra una transformación acelerada: IAB Perú indica que cada edición de Cyber Wow registra incrementos superiores al 160% en ventas respecto a la edición anterior y supera las 2.500.000 transacciones digitales. Esa dinámica modifica la demanda: los consumidores valoran rapidez y facilidad, y migran hacia canales que las mypes aún no dominan. Además, 98% de los usuarios de redes sociales usan WhatsApp, según Ipsos Perú, lo que explica por qué muchas empresas pequeñas intentan cubrir la brecha con soluciones informales. El resultado es un mercado bifurcado: altas velocidades de adopción en segmentos accesibles y estancamiento en la base, con efectos distributivos previsibles y persistentes si no se actúa con realismo.
¿Qué le enseña esto a la Argentina?
Desde nuestra perspectiva, la lección no es exportar recetas, sino evitar errores previsibles: copiar incentivos aislados sin evaluar la dispersión del conocimiento o diseñar capacitación sin datos abiertos suele producir captura del Estado y programas ineficaces. En Perú, 72% de las mypes sin capacidades digitales es un recordatorio de que la tecnología no se impone desde arriba; se difunde cuando existen incentivos compatibles con la realidad empresarial. Debemos exigir protocolos públicos, datos abiertos y auditorías independientes para cualquier programa de subsidio o capacitación tecnológica, como hemos sostenido en posiciones previas sobre tecnología. Así se reduce la pretensión de conocimiento y se mitigan consecuencias no intencionadas.
Qué pueden hacer las mypes y el Estado
En materia práctica, las empresas pequeñas pueden avanzar con herramientas accesibles: según Ipsos Perú, WhatsApp está presente en 98% de los usuarios de redes sociales y sirve para atención, pedidos y pagos; además, completar la verificación de Meta ayuda a generar confianza, recomiendan especialistas citados por Infobip. Al mismo tiempo, el Estado debe evitar soluciones centralizadas y diseñar incentivos que respeten el orden espontáneo del mercado: apoyo a plataformas interoperables, capacitación certificada con resultados medibles y exigencia de datos abiertos. También proponemos auditorías independientes de los programas de digitalización para prevenir captura del Estado y rent-seeking. Si 28% ya está listo, la política pública sensata debería multiplicar esa fracción sin reemplazar la coordinación que el mercado realiza mejor.