Rizobacter reestructura USD 42 millones tras la quiebra de Bioceres
Rizobacter propone un canje de ON por nuevos títulos a 2029 y advierte riesgo de default si no alcanza adhesiones; pedimos mayor transparencia y auditoría independiente.
Rizobacter puso en marcha un canje voluntario de obligaciones negociables por nuevos títulos por un monto cercano a USD 42 millones, con vencimiento el 3 de septiembre de 2029 y una tasa anual del 9% (según Infobae y el informe remitido a la CNV). Si no se alcanza una adhesión mínima del 70% por cada clase, la empresa advierte sobre “riesgo grave e inmediato de default” y la posibilidad de reestructuración forzosa o pagos en bonos soberanos en lugar de efectivo (según la presentación a la CNV citada por Infobae).
¿Qué pasó exactamente?
La oferta consiste en entregar las obligaciones negociables actuales a cambio de Obligaciones Negociables Serie XI, con un incentivo: un pago inicial equivalente al 20% del capital programado para el 28 de junio si se cumplen las condiciones. En una etapa previa, Rizobacter ya había obtenido la adhesión de más del 76% de los tenedores de la Serie VIII Clase B —correspondientes a aproximadamente USD 3,8 millones—, lo que permitió un cronograma de pago hasta septiembre de 2028 (según Infobae). La estructura apunta a estirar plazos y aliviar vencimientos inmediatos, pero condiciona el rescate al acceso a divisas y a acuerdos amplios entre acreedores.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
La reestructuración no es un hecho aislado: llega en el marco de la quiebra declarada de Bioceres S.A. en 2025 y de una caída estrepitosa del valor de BIOX, la sociedad cotizante en Nasdaq, que pasó de USD 7 a USD 0,62 por acción desde julio pasado hasta la actualidad, según el relato de las partes citado por Infobae. Las disputas internas y la ejecución de garantías —como la transferencia de ProFarm Group tras garantías por USD 55 millones y una venta por alrededor de USD 15 millones— muestran cuantías relevantes en juego para acreedores locales y extranjeros. Además, Moolec, controlante vinculada, reportó un ahorro de USD 95 millones ante la SEC en el contexto de la quiebra, según la misma cobertura (Infobae/SEC). Todo ello implica riesgos para bancos, fondos y proveedores argentinos expuestos al holding.
¿Quiénes son los responsables y qué inconsistencias aparecen?
El conflicto concentra responsabilidades cruzadas: por un lado, la administración anterior y su ex CEO Federico Trucco; por otro, la nueva conducción ligada a Juan Sartori y la decisión de desconsolidar empresas que, según sus críticos, implicó pérdidas patrimoniales por casi USD 350 millones para Bioceres S.A. (cifras y versiones publicadas en la cobertura de Infobae). Los números presentados —pérdidas de USD 180 millones en el ejercicio cerrado al 30/6/2025 versus USD 130,3 millones del ciclo anterior— muestran un deterioro acelerado, pero las explicaciones y los asientos contables requieren verificación independiente. El contraste entre los comunicados y la materialidad de las ventas forzadas exige documentación: actas de asambleas, contratos de venta y las razones técnicas de la desconsolidación.
Qué exigimos: transparencia, expedientes y auditoría independiente
No celebramos la tormenta financiera ni el relato de culpas cruzadas; exigimos claridad. Solicitamos la publicación íntegra de los expedientes presentados ante la CNV, copia de las actas societarias donde se decidieron las desconsolidaciones, y los contratos de garantía y transferencia de activos (ProFarm, etc.). Exigimos una auditoría independiente que explique las diferencias entre los valores contables y las operaciones de mercado, y un debate parlamentario que ponga bajo escrutinio las implicancias para empleos, proveedores y bancos locales. La deuda anunciada (USD 42 millones), la cláusula de adhesión del 70% y los pagos iniciales del 20% son hechos; ahora necesitamos documentos que permitan juzgarlos por resultados y no por relatos.