Un estudio reciente recuperó ADN de Yersinia pestis en ocho dientes humanos extraídos de una fosa común en Jerash, lo que confirma que la peste de Justiniano afectó centros urbanos y provocó un colapso funerario local (Universidad del Sur de Florida y Florida Atlantic University; La Nación, 6/5/2026). El hallazgo aporta evidencia biológica directa a un episodio historiográfico que se ubica entre 541 y 750 d.C. y que algunos cálculos atribuyen a hasta 50 millones de muertes (estudios citados en el trabajo; La Nación, 6/5/2026).

El hallazgo y su alcance

El equipo dirigido por Rays HY Jiang excavó una fosa con cientos de cuerpos en el antiguo hipódromo de Jerash y logró recuperar ADN antiguo de ocho dientes, una muestra pequeña pero determinante para identificar Yersinia pestis (Universidad del Sur de Florida; La Nación, 6/5/2026). Que la evidencia aparezca en el núcleo urbano de un imperio cambia la narrativa: hasta ahora, rastros se habían detectado en aldeas lejanas, no en centros comerciales y cívicos.

Ese conjunto de hallazgos confirma dos cosas concretas. Primero, que la enfermedad penetró donde la densidad humana y la conectividad comercial eran máximas; segundo, que las prácticas sociales y funerarias colapsaron, dejando “cientos de cuerpos” amontonados en un espacio pensado para el ocio (La Nación, 6/5/2026). El dato de ocho dientes recuperados es pequeño en volumen pero grande en significado.